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29.02.2016
Los orígenes prehispánicos de la fanesca

Según la cosmovisión andina, los movimientos de los astros alrededor de la tierra generaron diferentes solsticios y equinoccios los cuales estaban relacionados directamente con el calendario agrícola.

El 21 de Marzo de cada año se produce el Equinoccio primaveral para el hemisferio norte, en la ciudad de Quito, que alberga a la mitad del mundo (Latitud 0) en su territorio. Esto permite que el sol o "Taita Inti" se ubique perpendicularmente a la línea equinoccial, desbordando así toda su energía contra la tierra, siendo capaz de encender fuego solamente con sus rayos. Por esta razón, esta ceremonia también es conocida como el Mushuc Nina o Día del Fuego Nuevo.

Este fuego marca el inicio de un nuevo ciclo. Cada una de las personas deposita el polvo sobre esta hoguera borrando así, todas las cargas negativas y quedando limpios para el inicio representativo del nuevo año andino, finalmente todos disfrutan de una pamba mesa compuesta por una amplia gama de granos tiernos y valiosos regalos de la pacha mama.

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La ciudad de Quito fue históricamente un sitial de mucha importancia para la religiosidad después de la conquista. Por su importancia se consagró en tiempos coloniales como un centro culinario del viejo continente, incluyendo de esta manera gustos y sabores propios de los conquistadores que debieron ser mestizados obligatoriamente por falta de productos y sobre todo por la aceptación culinaria de los pueblos locales.

Por este motivo se aduce que en concordancia con el sincretismo religioso, como fruto de la combinación de las creencias católicas con la identidad indígena, la evolución de la Fanesca toma parte en el territorio de Quito y su gran aparición pública en recetarios oficiales desde 1882.

Por Carlos Gallardo Msc.

Rescate de los Sabores Tradicionales del Ecuador

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